La fábula de la liebre y la tortuga o la velocidad de transformación

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Hace una semana se celebró el XXVI Foro Anual Club Excelencia en Gestión bajo el tema “Acelerando la transformación de las organizaciones”. La labor que hace el Club de Excelencia de la Gestión para extender la excelencia en nuestro tejido empresarial es encomiable y este foro ha sido un buen ejemplo de ello.

Allí se presentaron las conclusiones del estudio “Acelerómetro de la Transformación” que clasifica a las organizaciones en cuatro perfiles en función de la gestión del tiempo y la gestión de la velocidad:

  • Tortuga, que responde de manera lenta y con una mala gestión del tiempo.
  • Pingüino, que gestiona bien el tiempo, pero con poca capacidad de aceleración.
  • Caballo, que puede adquirir una alta velocidad, aunque debe gestionar mejor el tiempo.
  • Liebre, que aunque con rápida gestión del tiempo y una muy alta capacidad de aceleración, debe perfeccionar sus métodos y herramientas.

Pensamos que esta matriz y los cuestionarios que apoyan la metodología utilizada en este estudio son una buena herramienta para que cada empresa reflexione sobre dónde se encuentra en relación con otras organizaciones en cada uno de los dos parámetros.

Reflexionar sobre la forma en la que gestionamos un recurso tan importante como el tiempo es del todo necesario. La gestión del tiempo debería formar parte de los estudios troncales y por supuesto ser una de las habilidades a cultivar por las empresas de manera permanente.

También debemos pensar sobre la velocidad a la que nos queremos mover. Nuestra recomendación es reflexionar, aislándonos del paradigma triunfante de la aceleración. Cada empresa debe caminar a su propio ritmo, vigilando muy de cerca su propuesta de valor.

Vivimos una época de cambios sistémicos, en la que corremos el riesgo de que el vértigo y cierto sentimiento de ansiedad se apodere de nosotros, especialmente en el caso de las pymes. Por razones puramente ventajistas y comerciales, ciertos actores económicos están interesados en amplificar en su beneficio ese sentimiento de vértigo.

La función de los centros de formación es enseñar a actuar al directivo, pero antes de eso debemos enseñar a pensar, a identificar e interpretar las tendencias y saber aplicarlas a su realidad y a la de sus clientes, empleados y demás grupos de interés.

Sabemos que las innovaciones suelen seguir un patrón, que Gartner ha representado bien en su “hype cycle” o “curva del bombo publicitario”. Aún conociendo que después de un período de expectativas sobredimensionadas llega un “período de desilusión”, muchas empresas corren hacia las tecnologías emergentes por la ansiedad de perder el tren.

A una empresa que no se caracteriza por la innovación, no tiene por qué interesarle acelerar su velocidad, ni emprender acciones en las primeras fases del ciclo de innovación. Eso sí, necesita prestar atención a lo que ocurre y reflexionar sobre cómo y cuándo debe dar los pasos necesarios.

Para las empresas Pymes, que, según las conclusiones del estudio arriba mencionado, tienen una menor capacidad de aceleración, la participación en asociaciones empresariales y rodearse de colaboradores que se dedican a estar informados es clave.

El trabajo y la colaboración en red entre pymes es fundamental, pero también la relación de éstas con las empresas grandes, nutriéndose unas a otras de manera recíproca. Hay que buscar momentos en los que escuchar y observar lo que pasa a nuestro alrededor, reflexionar con los equipos de trabajo y colaborar con proveedores y también con su competencia, evitando sobre todo actitudes de arrogancia, ignorancia o negligencia por parte de los directivos.

En Bruselas, hace un par de semanas nos reunimos empresas pymes de la UE para hablar de la transformación digital en el sector del ascensor. El jueves en Castellón, volveremos a encontrarnos, esta vez de manera conjunta con grandes empresas, para continuar identificando las mejores prácticas y estar pendientes de las soluciones que salen al mercado.

Como además hay vida más allá de la transformación digital, también hablaremos mañana en Castellón de cómo afrontar la necesaria transición ecológica, la movilidad y por supuesto el incremento de las medidas de seguridad y servicio.

Cada empresa debe seguir su propio ritmo y, bien sea tu empresa una tortuga o una liebre, lo que no debe hacer es perder el norte, porque, como en la fábula, no siempre gana la que más rápida actúa, sino el que sin prisa, pero sin pausa siempre avanza.

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3 comentarios en “La fábula de la liebre y la tortuga o la velocidad de transformación

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