El puente Morandi y el interés general

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Tras varias semanas desde la caída del puente Morandi en Génova, parece que el debate sobre si reconstruir el puente o demolerlo y quién se encargará del diseño ha desplazado la cuestión de fondo, ¿por qué después de 50 años se cayó un puente que debía haber durado siglos?, ¿cuáles han sido las causas de esta tragedia?

El hormigón utilizado, el tráfico excesivo al que estaba sometido, las condiciones medioambientales, un mantenimiento inadecuado… El diseño tendrá su parte de responsabilidad inicial y el mantenimiento de la responsabilidad final.

Nos vamos a centrar en la responsabilidad de la empresa encargada del mantenimiento y, más concretamente, en cómo la filosofía de la empresa y la actitud de los altos ejecutivos pueden incidir en el desarrollo correcto de esta actividad. Ya hemos hecho reflexiones similares con motivo del incendio de la Torre Grenfell en Londres, y de accidentes mortales de ascensores en Madrid y Sevilla.

El peso que el componente financiero ha ido cogiendo dentro de la gestión empresarial en las últimas dos décadas es desproporcionado. Frente al paradigma del crecimiento y los beneficios por encima de todo, oponemos una cultura de empresa que primero busca hacer el trabajo bien hecho, y solo después recoger los frutos.

De este caso, tenemos dos indicios de los que podemos extraer conclusiones:

El primero lo encontramos indagando en la filosofía de empresa de Atlantia, el accionista principal de la concesionaria Autostrade per l’Italia. En su web corporativa, esperamos encontrar menciones a la seguridad, la innovación, el medioambiente, pero no es así. En la página de inicio, leemos su misión con claridad:

La misión de Atlantia es desarrollar iniciativas financieras y de crecimiento en el sector de infraestructura”.

Finanzas y crecimiento son las dos únicas palabras que figuran en la misión. Cuando menos es chocante, que una corporación que se dedica a un ámbito tan crítico para todos como es la infraestructura vial y que gestiona un servicio público eluda de manera tan directa aspectos como el interés general.

En segundo lugar, buscamos conocer la orientación de la alta dirección de Atlantia. Siendo Autostrade per l’Italia, la empresa con la principal responsabilidad de evitar accidentes, esperamos encontrar en las declaraciones de sus directivos alguna autocrítica y disculpas por la parte de responsabilidad que les pueda corresponder en esta tragedia.

Sin embargo, en la primera comparecencia pública tras el accidente, Giovanni Castellucci, CEO de Atlantia y de Autostrade per l’Italia, no reconoció ninguna responsabilidad y rechazó expresamente pedir disculpas (ver a partir del minuto 24:38 de este video).

Quizás el Sr. Castellucci debiera haber seguido el ejemplo de Akio Toyoda, CEO de Toyota, quien, en una comparecencia similar, además de pedir perdón por los accidentes, reconoció cómo un cambio en las prioridades estratégicas, que había situado el crecimiento y el volumen en primer lugar, fue causa última de los accidentes acaecidos en EE.UU. hace diez años.

Es urgente tomar conciencia de cuál es la verdadera razón de ser de cualquier actividad económica: satisfacer las necesidades de los clientes y usuarios, por supuesto manteniendo la seguridad y la protección de todos. Solo después de satisfacer a clientes, empleados, proveedores y sociedad, lograremos aportar a los accionistas un beneficio a largo plazo.

(Read in English)

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