KTK, la mayor empresa de ascensores del mundo

ktk es

“Cuando el río suena, agua lleva”, dice el refranero, y ya llevamos dos años escuchando, en el caudaloso río de las fusiones y adquisiciones, que Kone y Thyssen se fusionarán.

En el proceso de concentración empresarial al que estamos habituados, esta fusión sería algo normal, de no ser porque del acuerdo surgiría la mayor compañía de ascensores y escaleras mecánicas del mundo. Según la información disponible en los sitios web corporativos, Kone ThyssenKrupp, o KTK, superaría en volumen de ventas a la americana OTIS, hoy número uno mundial, en casi un 60%.

Las dos corporaciones del norte de Europa son viejos conocidos y no sería esta la primera vez que intentan la fusión. Hace 25 años, Thyssen intentó absorber a Kone, lo que la habría convertido probablemente en ThyssenKone o TK. Cuando ya estaba todo preparado para la firma del acuerdo de fusión, Pekka Herlin dijo que no, y le pasó el testigo a su hijo Antti, hoy todavía presidente de Kone.

Fue en 1999, cuando Thyssen y Krupp, legendarias industrias alemanas, se convirtieron en la TK actual. De haberse dado la compra de Kone, se habrían convertido en ThyssenKoneKrupp o TKK.

Hoy la iniciativa de la fusión la lidera Kone. La causa hay que encontrarla en una buena gestión empresarial, que comienza con el lanzamiento del Monospace en 1996.

Kone, enfocada exclusivamente en la industria de la elevación y con un heredero de la familia fundadora que controla la gestión del negocio, ha adoptado un posicionamiento fuerte en el mercado, representando la innovación mejor que nadie.

ThyssenKrupp Elevator no acertó de igual manera en sus decisiones. Muy probablemente porque se ha visto afectada por la realidad de una macrocorporación industrial tradicionalmente centrada en un producto de bajo valor añadido como el acero y una cartera de negocios muy diversificada con poca sinergias entre ellos.

Por falta de una estrategia corporativa clara, ThyssenKrupp Elevator ha tenido un posicionamiento más desdibujado. Ha querido, sobre todo en los últimos años, ocupar el mismo espacio de innovación que Kone, en lugar de centrarse en otros aspectos diferenciales, como la calidad y la robustez. Y sabemos que sin un posicionamiento de mercado claro, la toma de decisiones se complica.

Ahora su voluntad de innovación, aunque sea más llamativa que verdaderamente disruptiva, podría ayudar a forjar el futuro posicionamiento de un hipotético KoneThyssenKrupp.

Después de las recientes dimisiones en la cúpula de ThyssenKrupp, los representantes de los principales accionistas tienen el verano para madurar un principio de acuerdo entre ambos grupos. Todos ellos, finlandeses, alemanes y suecos tienen muchos puntos en común, entre los que se encuentra un espíritu industrial con visión a largo plazo.

Claramente, KTK se convertiría en uno de los campeones de la industria europea con un futuro más que prometedor y podría ser la salida para una situación de estancamiento y bloqueo.

De momento, la fusión entre Kone y ThyssenKrupp servirá para que los accionistas capitalicen su inversión. El anuncio de la dimisión del CEO y del Presidente del Consejo Supervisor de ThyssenKrupp han elevado ya un 10% el valor de la acción.

En cuanto a los empleados, es evidente que, como en cualquier fusión de empresas, habrá despidos. En cascada, se irán eliminando puestos redundantes en todos los niveles, desde el corporativo, sobre el que los accionistas actuales de ThyssenKrupp han mostrado quejas por su excesivo tamaño, hasta llegar al nivel local.

Los que se quedan tendrán que asumir una serie de cambios organizativos y, lo que es más importante, cambios culturales, que, bien gestionados, pueden influir positivamente en la motivación de los empleados.

El surgimiento de un nuevo líder en el mercado mundial atraerá, sin necesidad de una promoción excesiva, a más clientes sobre todo en la actividad de obra nueva. La hipotética KTK tendría que preocuparse por los clientes de ascensores existentes, que podrían verse afectados por la distracción que generan estos cambios en los mandos intermedios y en el personal de servicio.

Como fruto de los despidos, jugosas indemnizaciones y decisiones mal tomadas sobre valiosos profesionales, surgirán nuevas empresas de mantenimiento de ascensores que lo primero que intentarán será captar a los clientes con los que ya trabajan.

Desde el mes de septiembre, seguiremos de cerca este interesante proceso de fusión, del que podemos aprender mucho. Al hilo del tema y como lectura para el verano, recomendamos el libro “Kone’s Prince: The colorful life of Pekka Herlin”, de John Simmons. Una biografía interesante que narra bien como las corporaciones de hoy fueron las pymes de ayer.

La diferencia entre la pyme y la gran corporación está en la legítima, que no necesaria, voluntad de crecer, y en la calidad de las decisiones empresariales, por ejemplo, la decisión de fusionar empresas competidoras para crear una entidad mejor, que sirva a los intereses de todos.

Les deseamos un feliz descanso estival y nos vemos, en este su blog, a la vuelta de las vacaciones.

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